Poemas

Gansos Salvajes

 -Mary Oliver

No tienes que ser bueno

No tienes que caminar de rodillas

cientos de kilómetros por el desierto, arrepintiéndote.

Solamente tienes que permitir que el animal suave de tu cuerpo

ame lo que ama.

Cuéntame sobre la desesperanza, la tuya, y te contaré sobre la mía.

Mientras tanto el mundo sigue girando.

Mientras tanto el sol y las piedras claras de la lluvia

corren a través de los paisajes,

por las llanuras y los árboles profundos,

las montañas y los ríos.

Mientras tanto los gansos salvajes, altos en el aire limpio y azul,

vuelven nuevamente a casa.

Quienquiera que seas, no importa la soledad que te abrume,

el mundo se ofrece para tu imaginación,

te llama como los gansos salvajes, ásperos y emocionantes

una y otra vez anunciándote tu lugar

en la familia de las cosas.

La casa de Huéspedes

 -Rumi

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El ser humano es una casa de huéspedes.

Cada día una nueva visita, una alegría, una tristeza,

una decepción, una maldad,

alguna felicidad momentánea

que llega como un visitante inesperado.

Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos,

incluso si son un grupo penoso

que desvalija completamente tu casa.

Trata a cada huésped honorablemente pues

podría estar haciendo espacio para una nueva delicia.

El pensamiento oscuro, lo vergonzante, lo malvado,

recíbelos en tu puerta sonriendo e invítalos a entrar.

Agradece a todos los que vengan

pues se puede decir de ellos que han sido enviados

como guías del más allá.